Estos días se está hablando del encarecimiento del transporte público metropolitano de Barcelona. Sobretodo porque el incremento de la T-10, el bono multiviaje más utilizado, nos permite viajar por un competitivo 1,03 € el viaje. Las autoridades públicas justifican el nuevo incremento en la idea de que es insostenible el déficit acumulado que tiene TMB.

No importa que haya habido malos gestores al frente de esta compañía pública, porque los culpables del déficit de TMB deben estar paseando con vehículos de alta gama para Barcelona y no tienen ninguna intención de asumir las responsabilidades de su mala gestión. Ni los de antes ni los de ahora se esforzarán. Como al final quien pagará los platos rotos de esta gestión son los ciudadanos, tampoco hay que sufrir demasiado.

La segunda idea que me pasa por la cabeza es la modernidad de los buses de Barcelona. Siempre tan brillantes, tan silenciosos, tan respetuosos con el medio ambiente, tan híbridos, tan impecables. Un metro que a menor ritmo que los buses, pero bastante también, ha estado renovando los vagones de una manera imparable para que estén bien bonitos para el turismo que viene a Barcelona. Lo único que vale es la imagen de modernidad que se da de cara a la galería. Porque estoy convencido de que mucha gente preferiría tener flotas de autobuses y de metro más antiguos a cambio de pagar unos billetes de transporte razonables.

La T-11 hace frente al incremento de tarifas

La T-11 fue un iniciativa que surgió de la Federació d’Associacions de Veïns de Barcelona el año pasado y que este año han vuelto a rescatarla para volver a denunciar la subida abusiva del transporte público. Pretende que se aproveche el derecho a transbordo de la T-10, para que el último viaje salga gratis dentro de una idea colectiva de intercambiar T-10 agotadas entre los usuarios, al estilo de lo que hace más años se hace en las zonas azules. La idea es original y entra dentro de la legalidad. Lo único que no veo claro es el peligro de que se pueda recortar el número o el tiempo de transbordos, porque un movimiento de este tipo acabaría con esta curiosa iniciativa. Puedes visitar la web de la T-11, por cierto muy didáctica, e informarte con más detalle de esta iniciativa.

La estimulación del transporte público

La autoridad civil en materia de transporte público es la asociación Promoció del Transport Públic, una asociación que se autodenomina como lobby de presión a favor del transporte público colectivo y que también se ha movido denunciando justamente la desestimulació del uso del transporte público que supondrá el incremento de tarifas, cuando en teoría añado yo, la finalidad de la autoridad pública debe ser potenciarlo. Han hecho alguna concentración en Barcelona, han escrito al Conseller de Territori i Sostenibilitat pero tengo mis dudas de que sirva de mucho.

En definitiva, no sé si una posible solución sería que nadie durante una semana pagara ningún billete de transporte público. Al final se trata del segundo servicio público más demandado por detrás de agua, luz y gas. Pero como siempre, la queja de muchos y la movilización de pocos, no aportará tristemente mucha cosa.

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